El 6 de enero de 1923 Manuel de Falla, Hermenegildo Lanz y Federico García Lorca, organizan, en casa de éste, en la Acera del Casino, una función de Títeres de Cachiporra. Se representan “Los dos habladores”, entremés atribuido entonces a Miguel de Cervantes, “La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón”, de Federico García Lorca, y “El Misterio de los Reyes Magos”, auto sacramental del siglo XIII. Como música incidental de esta representación, Manuel de Falla seleccionó una serie de obras musicales (históricas y contemporáneas), que adaptó para una curiosa formación de la que él mismo formaba parte junto a otros músicos granadinos: piano, clarinete, violín, laúd y voces.

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